Subcomponente de Evaluación, Valoración y Seguimiento Comunitario en el marco del SEIP
Desde los inicios de la organización CRIC, los mayores que dieron origen al proceso político-organizativo, hacían alusión constante a la necesidad de evaluar las acciones que se realizaban y las decisiones que se tomaban, como parte fundamental de la construcción política. Por lo general, la acción de “evaluar” hacía referencia a los procesos, las actividades, las conductas del liderazgo y la dinamización de los procesos socioculturales, socioeconómicos, jurídicos y por supuesto político-organizativos.
Muchas conversas se caminaron para reflexionar sobre lo que realmente es evaluar en la Educación Propia, ya que se coincide con la necesidad de hacerlo, pero sin la incomodidad que reviste la práctica tradicional. Desde 1978, con la creación del Programa de Educación Bilingüe – PEB y las experiencias de las escuelas comunitarias, se empezó a plantear la urgencia de asumir el concepto y la práctica de la evaluación, de tal manera que esta fuera más participativa, horizontal, integral y equitativa, más adelante dio paso a la construcción del concepto de valoración.
Procesos de Evaluación, valoración y seguimiento comunitarios
Nuestros procesos de evaluación, valoración y seguimiento comunitarios son continuos, sistemáticos, colectivos y permanentes; identifican, reconocen, investigan y reflexionan sobre la valoración de los dones, habilidades, actitudes, aptitudes, conocimientos, sabidurías; entre otros, en general, evalúa el proceso de aprendizaje y el camino recorrido por cada proceso y semilla. Esta es una manera de conocer a qué debe hacerse el seguimiento comunitario con el fin de plantear acciones para ir mejorando cada día con base en el contexto. Esto no significa que se evalúa para saber cuál es el error, sino para conocer el camino y de manera colectiva, seguir caminando para el Buen Vivir.
¿A quién y qué se Evalúa, Valora y se Realiza Seguimiento?
- Desde los tres componentes del SEIP, se evalúa, se valora y se realiza seguimiento comunitario a la familia, las autoridades, las estructuras propias, las y los dinamizadores, para identificar las dificultades y fortalezas; para así poder reflexionar, analizar, acompañar, orientar, proyectar y velar por el Buen Vivir de las semillas de vida, la familia, la comunidad y el territorio, en un ejercicio de reciprocidad y corresponsabilidad.
- Se evalúa las condiciones que garanticen el bienestar de los dinamizadores en las estructuras educativas, equipos y dinámicas de trabajo, en función del Buen Vivir de todas y todos.
- Se valora a todos los (las) dinamizadores (as) comunitarios, directivos, administrativos y apoyos profesionales.