El Componente Político-Organizativo

En él se hilan y tejen los mandatos y orientaciones políticas para el direccionamiento de la Educación Propia, los sistemas propios, la vida comunitaria y de nuestra organización; que nacen desde la Ley de Origen, el Derecho Mayor y Derecho Propio, emanadas en las asambleas comunitarias de cada uno de los pueblos indígenas, los congresos y juntas directivas zonales y regionales. Para su operatividad se establecen las estructuras de Gobierno Propio desde el nivel local, zonal y regional, el cual determina a las Autoridades indígenas como Autoridades Educativas en los Territorios, responsables de la consolidación de la Autonomía Educativa.

En ese sentido acompaña y orienta los siguientes procesos:

  1. Fortalece las Autoridades Indígenas, como Autoridades de la Educación Propia.
  2. Garantiza y posesiona las cosmovisiones y la espiritualidad de cada uno de los Pueblos Originarios.
  3. Revisa y consolida la estructura de gobierno del Sistema Educativo Indígena Propio desde el nivel local, zonal, regional y nacional.
  4. Fortalece la comunidad en la Política Educativa a través de las mingas de pensamiento, las tulpas, las asambleas y demás acciones educativas.
  5. Posiciona ante la institucionalidad la Política de la Educación Propia en el marco del SEIP.
  6. Apoya y comparte los desarrollos de la Política Educativa Propia con organizaciones indígenas, organizaciones sociales e instituciones académicas en el nivel regional, nacional e internacional.
  7. Orienta y acompaña jurídicamente los procesos que las Autoridades requieren resolver en los distintos territorios respecto del SEIP.
  8. Acompaña y orienta a las autoridades en la concertación de políticas educativas con el gobierno nacional y departamental.
  9. Representa el PEBI – CRIC en los niveles nacional e internacional para el fortalecimiento institucional y pedagógico del SEIP.

Ley de Origen

Es la Ley Madre, la palabra mayor establecida por los creadores de los pueblos originarios, es la norma que orienta y mandata la vida a través de los sueños, las señas, las manifestaciones naturales, los consejos y las vivencias culturales. 

Desde la espiritualidad y sabiduría ancestral, nuestros mayores, mayoras, sabedores y seres espirituales nos enseñan a cómo caminar armónicamente en los espacios y tiempos de cada cultura, mediante las lenguas y los lenguajes propios, los tejidos, los sonidos, la medicina tradicional y la ritualidad.

Las Autoridades Tradicionales Indígenas como Autoridad Educativa en el Territorio 

Se fundamenta en las Leyes de Origen, Derecho Mayor y Derecho Propio de los pueblos, es la estructura que define la política educativa propia y su operatividad en correspondencia con los planes o proyectos de vida en los territorios. Este ejercicio permite el empoderamiento comunitario, a medida que se va cultivando, la capacidad de asumir posiciones y tomar decisiones colectivas, que garanticen el derecho a la Educación Propia desde la familia, la comunidad, el territorio y la organización, orientados desde la espiritualidad. En ese sentido, asumen las siguientes responsabilidades:

  • Dar cumplimiento de los mandatos políticos – comunitarios, con la implementación del SEIP.
  • Coordinar el desarrollo de las estrategias y planes de acción para la operativización de los componentes político – organizativos, administrativo y pedagógico del SEIP en cada territorio.
  • Analizar los avances y desarrollos de las políticas educativas territoriales, revisando la relación y coherencia con el plan de vida en el territorio, comunidad o pueblo, en el marco del Sistema Educativo Indígena Propio y los mandatos de los congresos generales del CRIC.
  • Velar por el cumplimiento y aplicación de las políticas educativas en el marco del SEIP en el ámbito local, zonal, regional y nacional.
  • Garantizar que las estructuras educativas y los procesos de formación de la Educación Propia presentes en los territorios, orienten sus acciones y caminos en correspondencia con los planes de vida.
  • Orientar y planear estrategias de formación para maestros, autoridades y equipos de educación en relación a la operatividad del Sistema Educativo Indígena Propio.
  • Orientar la planeación educativa territorial en el marco del SEIP.

Estructura de Gobierno Propio del SEIP 

Se dinamiza en dos espacios, el primero representa la estructura orgánica y el segundo la operativa, ambas garantizan el ejercicio de gobierno propio educativo en cada territorio, desde la ley de origen, las autoridades espirituales, la comunidad, las autoridades tradicionales, las consejerías zonales, cabildo mayor, la consejería Mayor del CRIC y el Programa de Educación Bilingüe Intercultural – PEBI, para consolidar la autonomía educativa.

Dentro de la estructura orgánica se tiene los espacios de decisión donde se crea, define, orienta, mandata y teje las políticas educativas, ejemplo: las mingas de pensamiento, las asambleas comunitarias, los congresos y las juntas directivas desde los distintos espacios organizativos.

«Según los mandatos de las autoridades indígenas, la estructura del SEIP se establece en los niveles local, zonal y regional de acuerdo con los planes de vida de cada pueblo».

Los planes o proyectos de vida son nuestro horizonte, los sueños de la comunidad. En ellos se reflejan las políticas, caminos, estrategias y acciones, en el marco de los principios de la organización. Son el camino fundamental de la resistencia milenaria que nos permite pervivir como pueblos originarios; ya que, en ellos se establecen las directrices políticas sobre el quehacer territorial, económico, social, pedagógico, político y cultural.

El plan o proyecto de vida se concibe como un proceso de permanente creación, construcción y reflexión colectiva; no es algo que esté terminado. Esto permite que sea evaluado, ajustado y retroalimentado constantemente por los pueblos, de acuerdo con los tiempos y necesidades de vida organizativa. En este sentido, la educación depende de los conocimientos propios, de nuestras pedagogías, las cuales están estrechamente relacionadas con la Madre Tierra, la naturaleza y el andar del tiempo.

Los planes o proyectos de vida de los pueblos originarios, después de una larga trayectoria, hoy se consolidan en los sistemas autónomos propios tales como el SEIP, SISPI, ATEA, SAGP, SGP; evidenciados y legitimados a partir de las Leyes de Origen y el Derecho Propio. Estos son el referente, donde los procesos educativos de nuestros territorios se fundamentan, desde donde se orientan, dinamizan y a la vez contribuyen a su consolidación; a fin de que la educación sea política, comunitaria y propia.

 

¿Cuáles son los principios de nuestra Educación Propia?

Son los principios de la organización: UNIDAD, TIERRA, CULTURA Y AUTONOMÍA, los pilares del proceso organizativo del CRIC, que guían el camino para la reivindicación de nuestros derechos territoriales, culturales, económicos, políticos y sociales, entre ellos la Educación Propia. En correspondencia con ellos debemos: 

Formar para la unidad: implica pensar y actuar para el bienestar de todos, formarse desde el ser para la comunidad, con el fin de mantener la armonía y el equilibrio en las distintas relaciones comunitarias, especialmente en el fortalecimiento de las familias para que aporten a la construcción de una comunidad unida, solidaria, con sentido humano, recíproca, consciente, leal, trabajadora; que valoren transmitan y vivencien los conocimientos y saberes ancestrales. Una formación que redefina las relaciones en condiciones de equidad, donde la diferencia y el reconocimiento de la diversidad, toman un camino complementario de encuentro para el enriquecimiento mutuo entre las culturas.

Formar para el territorio: significa conocerlo, cuidarlo, respetarlo, defenderlo y protegerlo para el bienestar comunitario, espiritual, político y económico en armonía con los seres de la Madre Tierra, comprendiendo que es el espacio de vida que asegura la pervivencia como pueblos y nos permite un verdadero compromiso social, político, cultural y espiritual. Es nuestra obligación escuchar su voz, entender sus mensajes, obedecer, ritualizar, conocer, trabajar y establecer un diálogo con la tierra y el territorio que da alimento, abrigo, protección, armonía y que es la fuente del conocimiento, la sabiduría y la enseñanza milenaria.

Formar para la cultura: la cultura es la expresión material y espiritual de los pueblos que se transmite de generación en generación, y en ese sentido, permite la comprensión e interpretación del mundo y el origen de la vida. Orienta el comportamiento individual y colectivo, relacionado con la lengua materna, las tradiciones, los hábitos, valores, y el conocimiento; considera la relación con otras culturas, siempre y cuando se aporte a enriquecer y dinamizar los valores propios. En correspondencia con ello, es necesario establecer y vivenciar los valores de reciprocidad, respeto, diversidad, colectividad y convivencia armónica. Formar para la cultura implica fortalecer y dinamizar cotidianamente la ritualidad, el lenguaje, el trabajo, la alimentación, el vestido, los valores, las costumbres y tradiciones desde la Ley de Origen y la cosmovisión de cada pueblo.

Formar para la autonomía: es nuestro derecho como pueblos a desarrollar la organización territorial, política, administrativa, pedagógica y cultural propia, acorde con los lineamientos de los planes o proyectos de vida. Implica la capacidad para decidir, orientar, evaluar y controlar los procesos educativos en coherencia con las finalidades, enfoques, planteamientos colectivos y exigencias actuales. Está orientada por los mandatos, reglamentos y/o mecanismos de operatividad en los campos administrativo, pedagógico y político – organizativo. Así mismo, comprende el derecho a la libre determinación de nuestros pueblos para definir y asumir el sistema de vida que nos permite orientar de una manera organizada los procesos de formación y capacitación de acuerdo con la realidad de cada pueblo. Es el ejercicio y derecho práctico que, desde la cosmovisión, permite la libre determinación de los pueblos para definir y asumir los planes o proyectos de vida, es decir, pensar, decidir y actuar dentro y fuera del territorio. En este orden de ideas es fundamental destacar la capacidad para proyectarse y articularse como ser colectivo desde los procesos de formación.