Se dinamiza en dos espacios, el primero representa la estructura orgánica y el segundo la operativa, ambas garantizan el ejercicio de gobierno propio educativo en cada territorio, desde la ley de origen, las autoridades espirituales, la comunidad, las autoridades tradicionales, las consejerías zonales, cabildo mayor, la consejería Mayor del CRIC y el Programa de Educación Bilingüe Intercultural – PEBI, para consolidar la autonomía educativa.
Dentro de la estructura orgánica se tiene los espacios de decisión donde se crea, define, orienta, mandata y teje las políticas educativas, ejemplo: las mingas de pensamiento, las asambleas comunitarias, los congresos y las juntas directivas desde los distintos espacios organizativos.
«Según los mandatos de las autoridades indígenas, la estructura del SEIP se establece en los niveles local, zonal y regional de acuerdo con los planes de vida de cada pueblo».
Planes de Vida de los Pueblos
Los planes o proyectos de vida son nuestro horizonte, los sueños de la comunidad. En ellos se reflejan las políticas, caminos, estrategias y acciones, en el marco de los principios de la organización. Son el camino fundamental de la resistencia milenaria que nos permite pervivir como pueblos originarios; ya que, en ellos se establecen las directrices políticas sobre el quehacer territorial, económico, social, pedagógico, político y cultural.
El plan o proyecto de vida se concibe como un proceso de permanente creación, construcción y reflexión colectiva; no es algo que esté terminado. Esto permite que sea evaluado, ajustado y retroalimentado constantemente por los pueblos, de acuerdo con los tiempos y necesidades de vida organizativa. En este sentido, la educación depende de los conocimientos propios, de nuestras pedagogías, las cuales están estrechamente relacionadas con la Madre Tierra, la naturaleza y el andar del tiempo.
Los planes o proyectos de vida de los pueblos originarios, después de una larga trayectoria, hoy se consolidan en los sistemas autónomos propios tales como el SEIP, SISPI, ATEA, SAGP, SGP; evidenciados y legitimados a partir de las Leyes de Origen y el Derecho Propio. Estos son el referente, donde los procesos educativos de nuestros territorios se fundamentan, desde donde se orientan, dinamizan y a la vez contribuyen a su consolidación; a fin de que la educación sea política, comunitaria y propia.